Estado de situación

La coooperación al desarrollo puede definirse como una parte de la cooperación internacional que pone en contacto a países con distinto nivel de desarrollo a través del intercambio de recursos y experiencias con el propósito de promover el progreso económico y social, de modo que sea más equilibrado y resulte sostenible.

Los países involucrados en una relación de cooperación para el desarrollo persiguen objetivos tales como: la consolidación democrática, el desarrollo económico y social sostenible, la lucha contra la pobreza, la protección del medio ambiente, entre otros. Para el logro de los mismos pueden incluirse las siguientes modalidades: cooperación económica, cooperación técnica independiente, transferencia de capital, créditos multilaterales y bilaterales subsidiados, donaciones, cooperación técnica relacionada con la inversión, ayuda alimentaria, asistencia sanitaria de emergencia y de socorro, así como facilidades políticas y comerciales.

En el caso de Haití, la situación de extrema pobreza y desigualdad que atraviesa lo convierten en uno de los países más necesitados de la cooperación internacional para emprender con posibilidades de éxito su política de desarrollo. En ese sentido, la complejidad de la ayuda internacional y la coordinación de los donantes superan ampliamente la de otros países de la región.

Estado de la Ayuda al Desarrollo en Haití

Sobre el estado de la ayuda y la cooperación al desarrollo, el gobierno haitiano ha expresado su punto de vista en dos documentos principales: el de la Conferencia Internacional para el Desarrollo Económico y Social de Haití, realizada en Port-au-Prince el 25 de julio del 2006 y el de la Estrategia Provisoria para la Reducción de la Pobreza (DSRP-I) del 27 de septiembre de 2006. La posición oficial que se refleja en esos documentos indica que si bien la ayuda pública al desarrollo es un componente importante del presupuesto del Estado y la principal fuente de financiamiento, es necesario que los países donantes permitan un mayor liderazgo haitiano en materia de definición de las políticas y una mayor previsibilidad de la ayuda que, en muchos casos, a fomentado la creación de estructuras paralelas a las instituciones estatales para contrarrestar las situaciones de inestabilidad política y las deficiencias del sector público. Por esas razones, estos documentos propugnan la necesidad de una “manera diferente de cooperar” profundizando las relaciones con los donantes tradicionales de Haití pero también dando lugar a nuevas colaboraciones tanto de países del hemisferio como de países europeos, mencionando que “el eje Sur- Sur revela una capacidad de innovación indispensable para que Haití recupere su lugar en el Caribe y el mundo.”

En ese sentido la relación entre los montos de las ayudas (que han sido cuantiosos para la dimensión de la economía de Haití) y los resultados obtenidos demuestran que el impacto de la cooperación no ha sido el esperado. Por ejemplo, desde 1990 a 2003, Haití recibió más de 4.000 millones de dólares en ayuda –sin incluir las remesas de emigrantes haitianos en el exterior que totalizan 1000 millones de dólares anuales – de fuentes multilaterales y bilaterales, en 2005 y 2006 recibió otros 1.300 millones de dólares, y entre 1990 y 2005 la contribución de los Estados Unidos totalizó alrededor de 1.500 millones de dólares, mientras que de 2001 a 2004 Haití pasó de ocupar el puesto 150 al 154 entre los países con índice de desarrollo humano más bajo. A su vez, el total de la ayuda internacional ha decrecido desde 1994 hasta 2002, recién ha repuntado en 2004 y 2005, con 557 millones y 816 millones de dólares, respectivamente.

Fuente: Marco de cooperación interino (2004)

El Marco de Cooperación Interino (MCI)

A partir de la crisis económica y política desatada tras la caída del presidente Aristide y de la instalación del gobierno interino en febrero de 2004, el Banco Mundial, la Comisión Europea, el Banco Interamericano de Desarrollo y las Naciones Unidas convocaron conjuntamente una conferencia internacional de donantes en la que se conformó de un Marco de Cooperación Interina (MCI) para el período 2004-2006 en un costo estimado de US$ 1.300 millones. Vencido el plazo, se decidió extender el MCI hasta diciembre de 2007 y elaborar con las autoridades haitianas un Documento de Estrategia de Reducción de la Pobreza (PRSP, por sus siglas en inglés) que facilitaría la incorporación de Haití en la Iniciativa HIPC (Highly Indebted Poor Countries). Según los datos disponibles, los desembolsos de ayuda externa en el marco del MCI alcanzaron en U$S 557.890.998 en 2004-05, U$S 816.259.883 en 2005-06 y U$S 215.491.136 en 2006-07 (primer semestre). El 45% de estos recursos fue utilizado en el apoyo al acceso a servicios básicos.

Por su parte, el FMI aprobó US$ 14,7 millones como segunda fase del Programa de Emergencia Post-Conflicto (EPCA, por sus siglas en inglés) por un año, el que será evaluado en marzo de 2006 con las nuevas autoridades, elegidas en los comicios de febrero. Este programa tiene como meta mantener la estabilidad macroeconómica mientras se incrementa el gasto social y la inversión en infraestructura. Elementos importantes para el logro de este objetivo son la elaboración de un censo integral de servidores públicos, mayor transparencia presupuestaria y auditoria de las empresas públicas.

Fuente: MCI (Marco de Cooperación Interino)