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Lo que Haití necesita para su reconstrucción
31 de enero de 2010.- NUEVA YORK.- Los horrores provocados por el terremoto de Haití no cesan. Hasta una economía tan empobrecida como la de Haití es un sistema complejo que depende del comercio entre las áreas urbana y rural, del transporte, la electricidad, los servicios portuarios y las funciones gubernamentales.
La primera fase de una respuesta eficaz, las primeras tres o cuatro semanas, debe centrarse en el rescate de sobrevivientes y en la estabilización del aprovisionamiento de alimentos, agua, servicios médicos y refugio para la población. La fase de emergencia dará lugar a una lucha de décadas para lograr la recuperación y el desarrollo a largo plazo. Haití debe evitar un período prolongado de "ciudades carpa".
La economía tendrá una estructura simple en los próximos años, con casi toda la actividad económica concentrada en cinco sectores: la agricultura de minifundistas o campesinos; la reconstrucción; servicios portuarios o manufacturas simples; comercio local en pequeña escala, y servicios públicos, incluidos sistema de salud y educación. El reto clave es apoyar esos sectores para combinar la ayuda a corto y largo plazo.
Deben instrumentarse esfuerzos para promover la agricultura campesina. Esto permitirá a cientos de miles de desplazados volver a sus pueblos y comunidades. La producción de alimentos de Haití podría duplicarse o triplicarse en los próximos años.
La reconstrucción -de caminos, calles, edificios y el sistema sanitario y de agua corriente- dará empleo a tal vez cientos de miles de obreros haitianos. El Programa Mundial de Alimentos puede ayudar a los campesinos a producir más alimentos en la zona rural y después comprar esos alimentos para usar en los programas de "comida por trabajo", orientados a la concreción de los programas de construcción.
La infraestructura de Haití era escasa antes del terremoto. Hará falta una inversión de capital en gran escala para reequipar los puertos y reinstalar la red de tendido eléctrico.
La recuperación requerirá restablecer un sector manufacturero en pequeña escala. Haití, al igual que su vecino más próximo, la República Dominicana, solía crear empleos en las instalaciones portuarias, incluyendo producción de ropa, pelotas de béisbol y otras manufacturas livianas. Esos empleos desaparecieron en la década de 1990, cuando Estados Unidos impuso a Haití un embargo comercial, como parte de un esfuerzo destinado a restablecer la democracia. La democracia volvió, pero la economía quedó destruida.
Otros países han emergido de los escombros producidos por los desastres naturales y la guerra, y Haití puede hacer lo mismo. Durante la próxima década no habrá manera de evitar la necesidad de confiar en el financiamiento internacional. El mundo ya ha gastado mucho dinero en Haití antes, pero de manera muy ineficaz. Cada sector requiere una estrategia de recuperación de cinco años con un presupuesto y lineamientos para definir una alianza y las responsabilidades existentes entre el gobierno de Haití, las organizaciones no gubernamentales y los gobiernos y las agencias internacionales.
La segunda clave es armonizar la respuesta internacional. Ya hay más de 40 organizaciones oficiales del exterior comprometidas. Hay cientos, si no miles, de organizaciones no gubernamentales haitianas. El gobierno de Haití ha quedado reducido a la parálisis.
Debería haber un único marco de acción. Debería haber una cuenta bancaria para donantes destinada a financiar los desembolsos necesarios para la recuperación de Haití. Debería haber un equipo profesional encargado de coordinar la ayuda internacional. Y todo esto debería estar en funcionamiento pronto, mientras persista el interés internacional. El mundo avanzará pronto hacia una nueva crisis, mucho antes de que Haití haya empezado a recobrarse.
He sido testigo de estos problemas de cooperación internacional durante un cuarto de siglo. Cada agencia tiene su rol, pero tienden a disputar entre ellas por el territorio de cada una. Las promesas financieras internacionales se hacen para conseguir titulares y fotos periodísticas, pero terminan por no cumplirse.
Mi nominado para conducir el proceso es el Banco Interamericano de Desarrollo. El compromiso del BID con Haití y su pericia profesional en agricultura, salud, educación e infraestructura lo califica para coordinar la multitud de agencias que se involucrarán. Debería trabajar en colaboración con un equipo formado por profesionales haitianos, nativos y de la diáspora.
Reconstruir Haití costará tal vez entre 10.000 y 20.000 millones de dólares, e insumirá gran parte de la próxima década. Empezar ya mismo salvará incontables vidas e impedirá una trágica espiral descendente de una sociedad cuya supervivencia está en juego.
20.000 millones de dólares
Es lo que requerirá la reconstrucción de Haití en la próxima década para salir de los escombros y desarrollarse.
Jeffrey Sachs
© Project Syndicate 1995-2010El autor es profesor de Economía y director del Earth Institute de la Universidad de Columbia.
