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Indicadores Sociales

Con una población de 8,8 millones de habitantes, Haití es hoy día la única nación de América Latina clasificada en el grupo de Países Menos Adelantados (PMA) (UNCTAD, 2002), así como entre los de Bajo Desarrollo Humano (PNUD, 2003). El 76% de sus habitantes viven en la pobreza y 55% lo hacen en condiciones de indigencia o pobreza extrema. Dicha situación es aún más marcada en el área rural, ya que abarca a 82% y 59%, respectivamente, de su población. La distribución del ingreso es sumamente desigual; el 20% de la población relativamente más favorecida recibe 68% del ingreso nacional, y el coeficiente de Gini (0,65) es de los más altos en la región.

Según un análisis del PNUD, “la aceleración de la degradación socioeconómica lo pone… en una situación de crisis humanitaria abierta equiparable a la de un desastre natural o un conflicto armado”.

El escaso dinamismo de la economía haitiana dificultó lograr un progreso significativo en el terreno del desarrollo social. Así, diversos condicionantes y determinantes del ciclo de reproducción intergeneracional y territorial de la pobreza y de la desigualdad en el país se mantuvieron casi sin cambio, a la vez que otros se recrudecieron. Al respecto, cabe identificar la influencia de los siguientes factores: el desempleo y el subempleo, la falta de acceso a satisfactores básicos y el entorno institucional.

Población

De acuerdo a las proyecciones de la CEPAL, en 2005, la población del país era de 9.151.000 habitantes, existiendo un incremento de 9,5% respecto del 2000. Para los próximos cinco años se espera un aunmento de 9,2%. Respecto de la población residente en zonas urbanas, la CEPAL señala que en 2005 esta era de 41,8%. Según la misma fuente, en 2005, 37,2% de la población pertenecía al grupo de 0-14 años; 37,1% al de 15 a 34 años; 14,2% de 35 a 49 años; 7,7% al de 50 a 64 años y 3,8% tenía más de 65 años.

Si bien se ha verificado un incremento acelerado de la población urbana (Puerto Príncipe y su zona metropolitana concentran una parte significativa (25%) de la población total), a nivel nacional sigue prevaleciendo la población rural (62% del total en 2000). De hecho, justamente durante 1994-2003 se conformaron o consolidaron varios de los asentamientos marginales urbanos más importantes. Los elementos que explican este fenómeno incluyen la ausencia de una reglamentación legal efectiva sobre asentamientos urbanos, la abultada migración del campo, la incapacidad del Estado y la carencia de recursos para realizar una planeación urbana y proveer los servicios básicos; es decir, agua, electricidad, drenaje, salud y educación. Así se ha ido

conformando un panorama territorial de deterioro y marginación que acentúan la vulnerabilidad de amplias capas pobres de la sociedad.

Pobreza

Con el 76% de su población (6.200.000 personas) viviendo con menos de dos dólares por día, Haití es el país más pobre del hemisferio occidental. Asimismo, el porcentaje de pobreza extrema o indigencia (personas que viven con menos de un dólar por día) alcanza el 55%, lo que equivale a 4.450.000 habitantes. Estas cifras son elocuentes si se tiene en cuenta que sólo son seguidas por Nicaragua, que ocupa el segundo lugar de países más pobres con el 45% de su población bajo la línea de pobreza extrema, ya que el resto de los países latinoamericanos se encuentra en niveles bastante inferiores en términos comparativos.

De los haitianos que se encuentran bajo la línea de pobreza extrema, el 77% vive en áreas rurales. La incidencia de la pobreza es, por lo tanto, mayor fuera de Puerto Príncipe. Por ejemplo, en el Departament Nord Est el 84% de la población (313.000 personas) vive con menos de un dólar por día., mientras que en el Departament Ouest (donde está ubicado Puerto Príncipe) la cifra no alcanza el 35%. Esta situación se agrava si se tiene en cuenta que en estas zonas es donde existe mayor falta de acceso a servicios públicos básicos tales como electricidad, agua potable, recolección de residuos, tendido de caminos, etc.

Desarrollo Humano

Haití ocupa el lugar 146 de un total de 177 países en el Índice de Desarrollo Humano (2007-2008) con un índice calculado en 0.529.

El Índice de Desarrollo Humano (IDH) mide tres dimensiones: acceso a una vida larga y saludable (expectativa de vida), acceso a la educación (alfabetización) y estándar de vida decente (medido por poder de compra e ingreso).

Índice de Desarrollo Humano 2005

HDI

Expectativa de vida al nacer
(años)

PBI per capita
(PPP US$)

1. Islandia (0.968)

1. Japón (82.3)

1. Luxemburgo (60,228)

144. Cameroon (0.532)

134. Myanmar (60.8)

144. Gambia (1,921)

145. Papua Nueva Guinea (0.530)

135. Timor-Leste (59.7)

145. Senegal (1,792)

146. Haití (0.529)

136. Haití (59.5)

146. Haití (1,663)

147. Sudan (0.526)

137. Ghana (59.1)

147. Côte d'Ivoire (1,648)

148. Kenya (0.521)

138. Gambia (58.8)

148. Nepal (1,550)

177. Sierra Leona (0.336)

177. Zambia (40.5)

174. Malawi (667)

       

El Índice de Pobreza Humana (IPH) mide las deficiencias de salud en la proporción de la población sin expectativa de vida mayor a 40 años, el nivel de educación por la cantidad de analfabetos, y el estándar de vida decente por el promedio de personas sin acceso a fuentes de agua potable y por la proporción de niños menores de 5 años con bajo peso para su edad.

Haití ocupa el lugar 74º de un total de 108 países en desarrollo con un índice calculado en 35.4.

IPH en Haití

IPH
2004

Probabilidad de no sobrevivir la edad de 40
(%)
2004

Personas sin acceso a agua potable
(%)
2004

Niños con bajo peso para su edad
(% ages 0-5)
2004

 

1. Chad (56.9)

1. Zimbabwe (57.4)

1. Etiopía (78)

1. Nepal (48)

 

33. Eritrea (36.0)

38. Togo (24.1)

16. Angola (47)

57. Gambia (17)

 

34. Madagascar (35.8)

39. Ghana (23.8)

17. Mauritania (47)

58. Costa de Marfil (17)

 

35. Haití (35.4)

40. Haití (21.4)

18. Haití (46)

59. Haití (17)

 

36. Swazilandia (35.4)

41. Timor-Leste (21.2)

19. Rumania (43)

60. Honduras (17)

 

37. Uganda (34.7)

42. Myanmar (21.0)

20. Sierra Leone (43)

61. Mauritius (15)

 

108. Barbados (3.0)

173. Islandia (1.4)

125. Hungría (1)

134. Chile (1)

 

Los datos de IDH reportan para Haití una esperanza de vida al nacer de 59,5 años, mientras que la tasa de mortalidad infantil en menores de cinco años es de 125 por 1.000, casi tres veces por encima de la tasa respectiva de Nicaragua (45) y de Honduras (40). Se estima que 50% de la población haitiana tiene un consumo de alimentos que no satisface el umbral mínimo recomendado de energía calórica; los porcentajes correspondientes para Nicaragua y Honduras son muy inferiores, 29% y 21%, respectivamente. Apenas la mitad de la población urbana haitiana tiene acceso a instalaciones sanitarias, mientras que ese servicio en las áreas rurales sólo alcanza a 16%.

Empleo

Las estadísticas de empleo son escasas en Haití, por lo que el análisis del mercado laboral se basa en la información parcial que reportan, entre otras fuentes, las encuestas de hogares. Así, la encuesta de 1986-1987 registró una tasa de desempleo abierto en la zona metropolitana de Puerto Príncipe de 38% y una tasa de empleo informal de 42%. En la encuesta más reciente (1999-2000), la tasa de desocupación abierta descendió a 20,4% pero la de informalidad se elevó a 54,7%, cifras que reflejan una situación laboral crítica. En todo caso, debe subrayarse que estas conclusiones deben examinarse con cautela debido a que ciertas diferencias metodológicas en la realización de ambas encuestas dificultan la comparación estricta de los indicadores.

Distribución del ingreso

Haití no sólo es el país más pobre de América Latina, sino también el más desigual de esa región que, a la vez, es la más desigual del mundo. Según datos del Banco Mundial (2003), Haití encabeza la escala regional con un coeficiente de Gini del 0.65, seguido por Brasil con el 0.59.

El escaso avance logrado en los años recientes en la corrección de los rezagos socioeconómicos empeoró la inequidad y exclusión social. El concepto de exclusión social cubre muchas dimensiones, entre estas, la presencia de barreras no económicas al acceso a bienes básicos, el ingreso desigual al mercado de trabajo, la seguridad social y mecanismos de participación y de ejercicio de derechos civiles y políticos.

Este marco de exclusión y desigualdad, y la inexistencia de un sistema de seguridad social de cobertura significativa —aunque sea a un nivel mínimo—, han obligado a las familias y grupos sociales a buscar diversas formas de supervivencia, respuestas tentativas y parciales, colectivas e individuales, condicionadas por las restricciones macro y mesoeconómicas y la débil institucionalidad. Las familias acudieron a los organismos no gubernamentales (ONG) y al sector privado para tratar de satisfacer las necesidades de educación, salud y seguridad social, ante la escasa capacidad del Estado para asegurar su suministro. Cabe aclarar que este by-pass del Estado en la promoción de servicios básicos parece haber sido en ocasiones un objetivo de ciertos sectores de la cooperación internacional, como respuesta a la ineficiencia de las instituciones oficiales y el posible desvío de recursos públicos. En todo caso, en el país se ha venido dando un desplazamiento y en cierto sentido una sustitución del Estado en campos fundamentales de provisión de bienes públicos. En la actualidad, el sector público cubre apenas 25% de la demanda nacional de educación y 33% de la de salud. Además, sólo 3% de la población tiene acceso a alguna forma de seguridad social. Aun así, la presencia creciente del mercado y de las ONG en el terreno social no ha venido necesariamente acompañada de una mejora en los estándares de calidad de estos servicios. Ante la escasa capacidad de regulación y de hacer cumplir los reglamentos, la calidad de muchas de las iniciativas señaladas es cuestionable.

Educación

La educación es uno de los serios problemas que enfrenta Haití.Este sector se ha estado caracterizado por la falta de capacidad del Estado en proveer y regular los servicios educativos. Con tasa de analfabetismo en adultos del 52% y una tasa de matriculados a la escuela primaria del 67%, el acceso a la educación es un obstáculo importante para el progreso económico y social. Pero incluso aún entre quienes pueden acceder al sistema educativo existen serias dificultades. Menos del 30% de los niños que ingresan a la escuela primaria alcanzan a completar el sexto grado. Y, a su vez, por lo menos el 90% de las 15.200 escuelas primarias de Haití no son públicas, lo que incluye a escuelas administradas por organizaciones religiosas, ONG y comunidades. Unas pocas escuelas privadas reciben apoyo financiero del gobierno y no existe coordinación entre públicos y privados en el sector educativo. No obstante, existe una fuerte demanda social de los haitianos por una buena educación que se evidencia en el alto porcentaje de sus ingresos que es destinado a cubrir gastos escolares (aproximadamente 15% por niño).

El sistema universitario comprende los siguientes establecimientos educativos:

Salud

  • Esperanza de vida al nacer h/m (años): 53/56
  • Esperanza de vida sana al nacer h/m (años, 2002): 43/44
  • Probabilidad de morir antes de alcanzar los cinco años (por 1000 nacidos vivos): 120 (2005)
  • Probabilidad de morir entre los 15 y los 60 años, h/m (por 1000 habitantes): 415/335 (2005)
  • Gasto total en salud por habitante ($int, 2004): 82
  • Gasto total en salud como porcentaje del PIB (2004): 7.6

Fuente: Estadísticas Sanitarias Mundiales 2007

Mortalidad

Desde 1997, el Ministerio de Salud Pública y de la Población (MSPP) y la OPS han promovido la certificación de defunciones. En 1999, se registraron un total de 7.997 certificados de defunción, representando 10% de todas las muertes estimadas. A pesar de que casi la mitad de estos certificados tienen diagnósticos mal definidos, la información es valiosa para obtener un perfil de mortalidad. Las enfermedades transmisibles ocupan el primer lugar, representando 37,5% de muertes con diagnóstico definido. El segundo grupo en importancia son las enfermedades del sistema circulatorio. Las causas externas se ubican en tercero lugar (4,3%) y las neoplasias están en cuarto lugar (2,7%). Considerando las causas específicas de defunción, el SIDA se ubicó en primer lugar (con 5,2% de muertes total), seguido de las diarreas y gastroenteritis infecciosa (5%) y accidentes cerebrovasculares (3,5%). Cuando se observan las 10 primeras causas de muerte en las mujeres, las tres primeras coinciden con el patrón general, pero en cuarto lugar se ubican las causas maternas con 157 muertes.

Problemas específicos de salud

Análisis por grupo de población

La salud del niño (0-4 años): La mortalidad infantil aumentó de 73,8 por 1.000 nacidos vivos en 1996 a 80,3 en 2000. Este incremento esta relacionado con mayor pobreza, deficiencias en el sistema de salud y el impacto de la epidemia de SIDA. La enfermedad diarreica aguda es el principal problema en niños. Las principales causas de muertes en 1999 fueron enfermedades infecciosas intestinales (12,1% del total), infecciones del período perinatal (10,2%), malnutrición (9,1%) e infecciones respiratorias agudas (6,9%).

Escolares (5-9 años): Se estima que hasta 20% de los menores de 15 años están en situación de vulnerabilidad, viviendo en pobreza, subalimentados, con menor acceso a educación, en hogares de adopción, realizando trabajo doméstico (una situación denominada restavek ), o en la calle. En el grupo de 5-14 años, las enfermedades infecciosas y parasitarias representan 24% del total de defunciones registradas. Las causas externas representan 10% del total de causas de defunción.

Adolescentes (10-14 y 15-19 años): Según los certificados de defunción de 1999, los adolescentes y los jóvenes representan 8% de las defunciones en el país. El VIH/SIDA fue la primera causa de muerte en este grupo de edad (5,8% del total de defunciones certificadas). Entre las 10 principales causas de muerte en este grupo de población se observaron agresiones y homicidios, tuberculosis, tifoidea y causas relacionadas con la maternidad (35 muertes maternas en el grupo de edad 10-24 años en 1999). La tasa de fecundidad de 15-19 años de edad fue 80 por 1.000 en 2000. La prevalencia de infecciones de transmisión sexual en los adolescentes varones de 15-19 años fue 9,9%. En una encuesta, 18% de las mujeres jóvenes y 33% de hombres declararon haber usado el condón en su última relación sexual. La violencia y el abuso sexual son muy frecuentes en este grupo de población (70% de las mujeres ha sufrido alguna forma de violencia).

Adultos (20-59 años): La tasa de fecundidad estimada disminuyó a 4,7 niños por mujer en 2000. Del total de mujeres en unión, 22% utilizaba algún método moderno de anticonceptivos y 5,8% algún método tradicional en 2000. El SIDA es la principal causa de muerte en la población de 15-49 años de edad (21,6% defunciones con diagnósticos bien definidos). En segundo lugar figuran las infecciones intestinales y en tercer lugar, las causas maternas. La tasa de mortalidad materna en 2000 fue 523 por 100.000 nacidos vivos, que representa un aumento de 15% en relación con 1995. Las causas maternas de muerte incluían problemas relacionados con hipertensión arterial y eclampsia, así como las complicaciones durante el trabajo de parto. Setenta y ocho por ciento del total de mujeres embarazadas tuvieron consultas prenatales por profesionales de la salud en 2000.

Adultos mayores (60 años y mayor): No hay ninguna política de seguridad social definida para este grupo de población, ni programas de salud para la población adulta mayor a pesar de los esfuerzos del Estado. En 1999, las causas de defunción eran principalmente las enfermedades no transmisibles. Las enfermedades del sistema circulatorio representaban 39% de las muertes con diagnóstico válido. Las neoplasias malignas de órganos digestivos, así como tuberculosis y VIH/SIDA, se ubicaron entre las primeras 10 causas de muerte.

La salud de la familia: El desplazamiento y la migración constante al extranjero causaron que la estructura familiar se ha desestructurado tanto en la zona urbana como rural. No hay programas de salud orientados a la familia.

La salud de los trabajadores: El sector informal (en mayoría mujeres) y la agricultura constituyen 96 % de la clase trabajadora. Ningún servicio se le dispone al sector informal. Los trabajadores del Estado cuentan con un sistema de seguro mal organizado, mientras que la salud de los empleados en el sector privado formal es responsabilidad de la Oficina de Seguros Médicos y Maternidad. En 1999-2000, la indemnización en caso de invalidez temporal o permanente se otorgó a 559 personas, 90 % hombres.

La salud de los discapacitados: Se estimó en 1998 que 7% de la población haitiana tenía alguna discapacidad, la mitad de ellos menores de 15 años, de cual la ceguera fue la más frecuente (1% de la población).

La salud de la población fronteriza: Según una encuesta socioeconómica en las poblaciones de trabajadores de caña de azúcar de República Dominicana, 27,5% de las madres declararon ser de origen haitiano o dominicano-haitiano. La encuesta encontró que 20% de niños menores de 5 años de madres haitianas tienen desnutrición severa o moderada.

Análisis por tipo de enfermedad o daño

Desastres naturales: Haití es vulnerable a los huracanes debido a su posición geográfica. Por la extrema deforestación en toda la isla, aun las lluvias normales suelen causar inundaciones en las zonas urbanas. También presenta alto riesgo a los terremotos debido a ocho fallas tectónicas. En septiembre de 1998, el huracán Georges ocasionó 230 defunciones, 344.000 damnificados y afectó 13.000 hogares. En noviembre de 2000, las lluvias torrenciales causaron daños considerables en el Departamento del Norte.

Enfermedades de transmisión vectorial: La malaria por Plasmodium falciparum es endémica, causando 59 muertes en 1999 (90% de subregistro y datos de sólo 4 departamentos) y un total de 973 casos informados al Ministerio de Salud. Los datos epidemiológicos son insuficientes para estimar la magnitud del problema del dengue en Haití. En 2000, se notificaron 59 casos del dengue clínico. El vector Aedes aegypti está presente en todo el país. La filariasis linfática está diseminada en las zonas urbanas, especialmente en el Departamento del Norte. En algunas ciudades del norte y del centro, la tasa de los portadores de microfilarias excede de 30%.

Enfermedades prevenibles por vacunación: Como resultado de la interrupción de las campañas de vacunación durante 1995-1999, una epidemia de sarampión ocurrió en la ciudad de Gonaïves en marzo de 2000 (990 casos confirmados, la mayoría en el área de Puerto Príncipe). A pesar del esfuerzo por controlar la epidemia, se confirmaron casos de sarampión en diversos municipios. Al final de 2000, la cobertura de vacunación antisarampión fue de 75% en el país. La cobertura de vacunación insatisfactoria dio lugar a un caso de parálisis flácida aguda notificado en 2000 en una niña de 2 años de edad. El análisis virológico encontró un poliovirus derivado del virus vacunal Sabin tipo 1; en 2001 ocurrieron 7 casos más, el último en julio. La cobertura de vacunación después de la epidemia fue de 100%. Durante 1999 se notificaron 8 casos de difteria y en 2000, 60 casos del tétanos neonatal. Sin embargo, se considera que el número real de casos es mayor.

Enfermedades infecciosas intestinales: Diarrea y gastroenteritis son la segunda causa de muerte en la población en general, especialmente en los niños. En 1999 se registraron 67 muertes de tifoidea, la cual no está sujeta a vigilancia.

Enfermedades crónicas transmisibles: En 1999, la prevalencia estimada de tuberculosis-la sexta causa de muerte en el país-fue 114 por 100.000 habitantes. La red de servicios de salud que observaba la estrategia de tratamiento breve bajo observación directa es incipiente. La epidemia de SIDA agravó la situación de tuberculosis. La prevalencia de lepra no se conoce, sin embargo se puede afirmar que sigue endémica en Haití.

Infecciones respiratorias agudas: Según los certificados de defunción de 1999, había 209 muertes atribuibles a infecciones respiratorias agudas, 97 de los cuales correspondieron a los menores de 5 años.

Zoonosis: Entre 1995 y 2000 se notificaron 22 casos de rabia humana y 44 casos de rabia canina confirmados por laboratorio, la mayoría provenientes de la zona metropolitana de Puerto Príncipe. Las actividades de prevención como la vacunación canina se han intensificado. El carbunco es endémico en los departamentos del Norte, Sureste y en Artibonite, pero no hay datos disponibles.

VIH/SIDA: La infección por VIH/SIDA afecta a 4,5% de la población haitiana. Se estimó que cada año hay cerca de 13.000 mujeres gestantes VIH positivas y que 30% de sus hijos nacerán infectados. En 2000, un estudio mostró tasas de prevalencia en las mujeres embarazadas de 5,6% para sífilis y 3,8% para hepatitis B. En 1999-2000, el tamizaje de donantes de sangre mostró que un 1,4% fueron positivos al VIH, 3,6% a la hepatitis B, 0,1% a la hepatitis C y 0,8% a la sífilis.

Enfermedades nutricionales y del metabolismo: Según una encuesta en 1995, la malnutrición global fue de 67,3%. La malnutrición es la octava causa de mortalidad general, con 76% de los casos en menores de 5 años. Se supone que la prevalencia de anemia es alta. El estudio de 1997 acerca de los determinantes maternos y familiares de los preescolares en relación con la vitamina A y el hierro reveló retardo de crecimiento severo en 31% de la muestra, y un estado de emaciación en 4%. 92% tenía deficiencia de vitamina A. Numerosos focos de deficiencia de yodo se han encontrado y se reportaron casos de cretinismo. En 2000, la prevalencia de la lactancia materna exclusiva durante los primeros 5 meses fue 49% y la no exclusiva, a 99%.

Enfermedades del sistema circulatorio: Las enfermedades cerebrovasculares son la tercera causa de muerte. Otras cardiopatías están en quinto lugar y la hipertensión arterial en décimo primero. Hay más muertes registradas entre mujeres que hombres.

Neoplasias malignas: Corresponden a 2,5% de las muertes registradas con diagnóstico certificado. En 1999, hubo 196 casos de neoplasias malignas (111 en mujeres y 85 en hombres). Los tumores malignos del sistema digestivo son los más frecuentes (66 casos), seguidos por los órganos genitales masculinos (33 casos). Esta información no es concluyente debido al subregistro considerable.

Accidentes y violencia: Contribuyen de manera importante a la morbilidad y la mortalidad en Haití, especialmente de la población de edad productiva y con mayor impacto en los adolescentes y jóvenes. En 1999, hubo 98 muertes debidas a los accidentes de transporte (décimo segundo lugar en las causas de mortalidad) y 70 muertes debidas a agresiones por arma de fuego (décimo sexto lugar).

Salud oral: Las encuestas en localidades pequeñas mostraron una prevalencia de 37% de caries en escolares de 12 años. En 1996, se observó que de entre 50 a 79% de los adultos de Jérémie les faltaba algún diente y sólo 1% de los 17-59 años de edad tenía dientes obturados.

Enfermedades emergentes y reemergentes: En 1999 hubo 56 casos de meningitis meningocócica con una tasa de letalidad entre 20 y 30%.

Políticas y planes de salud nacionales: En 1998 el MSPP difundió su política sanitaria nacional, que requiere el fortalecimiento de la función rectora del Ministerio en los procesos de planificación, ejecución y evaluación de los programas de salud, mientras reconociendo las dificultades con insuficientes recursos humanos y financieros para atender un país sumido en la pobreza, con grandes necesidades de salud. Las Unidades Comunales de Salud (UCS) son unidades administrativas descentralizadas encargadas de un conjunto de actividades de salud con participación comunal. Aunque la medicina tradicional se reconoce y esta ampliamente difundida, no recibe apoyo directo del sector.

La reforma del sector salud: La estrategia de atención primaria de salud sirve de base para los programas de salud nacionales. Aunque no institucionalizado en los servicios de salud, se provee mediante un paquete mínimo de servicios, que incluye atención de salud a los niños, los adolescentes y las mujeres; las urgencias médicas y quirúrgicas; control de enfermedades transmisibles; educación en salud pública; medio ambiente; abastecimiento de agua y la disponibilidad de medicamentos esenciales. La segunda estrategia es la reorganización del sistema de salud, que incluye la descentralización funcional del Ministerio basada en las UCSs.

El sistema de salud: El sistema de salud comprende: a) el sector público (MSPP y Ministerio de Asuntos Sociales); b) el sector privado lucrativo (todos los profesionales de la salud en práctica privada); c) el sector mixto no lucrativo (por lo general, organizaciones no gubernamentales (ONG) u organizaciones religiosas; d) el sector privado no lucrativo, que comprende ONG, fundaciones y asociaciones y e) el sistema de salud tradicional. Varias oficinas centrales ejecutan los programas de salud (excepto SIDA y tuberculosis, que dependen directamente de la Oficina de la Dirección General). Existen 10 direcciones (uno para cada departamento y para la Coordinación de Nippes ), bajo las cuales están las UCSs . Debido a los problemas políticos del país, no hay mayores avances en materia de legislación en salud. Todas las instituciones del sistema de salud están bajo el Ministerio de Salud, sin embargo no ha tenido la capacidad para ejercer este liderazgo en los últimos años, especialmente durante el embargo. Los servicios de salud llegan a 60% de la población. Existen 371 puestos de salud, 217 centros de salud y 49 hospitales. Se estima que 40 % de la población depende de la medicina tradicional, principalmente en la zona rural.

Organización de las Acciones de Regulación sanitaria: El marco jurídico insuficiente impide la formulación de estrategias y la ejecución de actividades para garantizar un mínimo de servicios. Las leyes vigentes en materia de control de la inocuidad y eficacia de los medicamentos datan de 1948 y 1955. Una ley nueva, elaborada en 1997, todavía no se ha aprobado debido a problemas políticos.

La calidad del ambiente: Ya que un 71% de la energía consumida en el país proviene de la madera y el carbón de leña, sólo 3% de la superficie terrestre es cubierta por bosques naturales, causando erosión de suelos y taponando con lodo los desagües urbanos. En las viviendas, el humo de carbón causa problemas respiratorios, especialmente en los niños. El manejo inadecuado de las excretas y de la basura doméstica causa contaminación de las aguas superficiales.

Organización de los servicios de salud pública: Promoción de la salud: Las actividades de comunicación se integran en diversos programas del MSPP, que colaboran con los medios de salud. La iniciativa de municipios saludables se puso en marcha a fines de 1998.

Prevención y control de enfermedades: Programas del control de SIDA y tuberculosis son prioritarios, a través de redes con ONG, instituciones públicas y privadas. Un programa de alimentación escolar y control de las parasitosis se inició en 2000.

Análisis de salud, vigilancia epidemiológica y laboratorios de salud pública: El sector de la salud no tiene ningún sistema establecido de información que genere una cultura de uso y análisis de la información en salud. En noviembre de 2000, se elaboró un Plan Estratégico de Desarrollo de la Epidemiología con seis líneas de acción para remediar esta deficiencia.

Agua potable y alcantarillado: Acceso al agua para el consumo humano constituye un problema considerable en Haití. La Central Metropolitana de Agua Potable es la empresa del Estado responsable de la distribución del agua potable. En 1999, el sistema de abastecimiento de agua potable llegó a 47% de la población en la zona de Puerto Príncipe, 46% en las ciudades secundarias y 48% en las zonas rurales. En 1999, la cobertura con sistemas de eliminación de excretas era un 44% en las zonas urbanas y un 18 % en las zonas rurales. No hay ningún control de los desechos de hospitales.

Protección y control de alimentos: El Ministerio de Agricultura posee un laboratorio de control de alimentos, pero sólo para muestras de control. Resulta imposible ejercer un control de la venta de alimentos preparados de vendedores ambulantes. Se calcula que 159.000 toneladas de alimentos fueron recibidas por Haití en 1994 (68% de los EE.UU.) y los programas se llevaron a cabo principalmente por ONG.

Organización y funcionamiento de los servicios de atención individual: Aunque la salud mental no se considera una prioridad nacional, hay dos instituciones del gobierno que proveen atención de salud mental en la zona de Puerto Príncipe. La Cruz Roja Haitiana tiene 6 centros de transfusión en las capitales departamentales y existen también centros en las instituciones privadas, aunque últimamente la seguridad de la sangre no puede ser garantizada.

Insumos para la salud: Hay tres laboratorios farmacéuticos que han sido designados oficialmente para producir los medicamentos para el uso nacional. Cubren 30 a 40% del mercado haitiano. Los lugares de expendio son muy numerosos (algunos no autorizados). El sector público tiene un programa de medicamentos esenciales y un sistema logístico descentralizado. El 80% del gasto total del sector de medicamentos es asumido por el sector privado. En vista de los problemas de la reglamentación del sector, no se conoce la cantidad exacta de productos farmacéuticos disponibles en el mercado.

Recursos humanos: En 1998, había 2,4 médicos por 10.000 habitantes y en 1996, 1 enfermera por 10.000 y 3,1 auxiliares por 10.000. Existen diferencias considerables por los departamentos. La falta de recursos del Ministerio de Salud no permite crear nuevas plazas y muchos profesionales prefieren entrar a la actividad privada o emigrar. En 1999, se hizo un acuerdo de cooperación bilateral con Cuba, a partir del cual 500 profesionales de la salud cubanos han estado trabajando en 62% de los municipios por 5 años, hasta que regrese el primer grupo de 120 jóvenes haitianos que estudian medicina en Cuba. Existen escuelas públicas y privadas (de las cuatro escuelas privadas de medicina, sólo una es oficialmente reconocida). En 1998, había 9 escuelas de enfermería reconocidas. En 2000, abrió una escuela de formación de enfermera-parteras. No se realiza un control eficaz de la formación del personal de salud y del ejercicio profesional. Desde 1998, se capacitan una docena de administradores y directores de hospitales del sector público cada año.

Indicador

Valor Año

Médicos (número)

1,949 (1998)

Médicos (densidad por cada 1 000 habitantes)

0.24 (1998)

Enfermeras (número)

834 (1998)

Enfermeras (densidad por cada 1 000 habitantes)

0.11 (1998)

Otontólogos (número)

94 (1998)

Otontólogos (densidad por cada 1 000 habitantes)

0.01 (1998)

Investigación y tecnología en salud: El Servicio de Epidemiología e Investigación del Ministerio de Salud es responsable de planificar y llevar a cabo las investigaciones que favorezcan políticas y programas en la prevención y control de enfermedades. Existen limitaciones financieras y falta personal entrenado. Varias otras instituciones que realizan investigación no están aprobadas o supervisadas por el Ministerio.

Gasto y financiamiento sectorial: Los recursos públicos en salud representan sólo 0,8% a un 1% del PIB. La mayoría de la asignación del MSPP ( US$ 57 millones en 1999, inalterado desde 1996) se gasta en sueldos. El presupuesto de inversiones depende en gran parte de la ayuda externa (49% en 1999). Por lo tanto, las actividades se desaceleran o se detienen y la motivación del personal es baja. A fin de superar esto, en 1998 se inició un proceso de descentralización de los gastos de operación en todos los departamentos de salud, con la excepción del departamento del Oeste.

Cooperación técnica y financiera externa en salud: Nueve organismos especializados del Sistema de las Naciones Unidas tienen oficinas en Haití, seis de ellos trabajan en salud. A ellos se suman también la cooperación con el Banco Interamericano de Desarrollo, la Unión Europea, la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional, la Agencia Canadiense de Desarrollo Internacional, los gobiernos de Francia, Holanda y Japón. Con el ingreso al Mercado Común del Caribe (CARICOM), se fortaleció la integración regional. Sin embargo, no hay muchas actividades con la República Dominicana excepto un proyecto de cooperación técnica, así como un proyecto sobre la prevención y el control de rabia.