La relación entre los fondos comprometidos por los donantes del Norte y los resultados económico-sociales obtenidos han demostrado que el impacto de la cooperación ha estado lejos del esperado.
Entre 1990 y 2003 recibió más de 4.000 millones de dólares en ayuda de fuentes multilaterales y bilaterales –sin incluir las remesas de emigrantes haitianos en el exterior que totalizaron 1000 millones de dólares anuales–, y entre 1990 y 2005 la contribución de los Estados Unidos totalizó alrededor de 1.500 millones de dólares, sin embargo, Haití cayó del puesto 150 al 154 entre los países con índice de desarrollo humano más bajo durante ese período. De ese modo,se instaló una percepción de fracaso en los donantes tradicionales que se trasladó a una merma gradual en el total de la ayuda internacional ofrecida desde 1994 hasta 2002 (Ver Gráfico I).
El año 2004 fue el punto de inflexión. La situación de crisis y colapso estatal, que desembocó en la salida del presidente Aristide, trajo como consecuencia la conformación de un gobierno interino y la solicitud de la creación de una fuerza de paz (MINUSTAH) que posibilitó una rápida inyección de fondos de AOD para Haití.
Gráfico I. Flujo de AOD neta destinada a Haití (1994-2005)
Valor absoluto, en millones de dólares corrientes
Fuente: SEGIB a partir de datos de CAD (OCDE) (2007)
A diferencia de procesos anteriores, la MINUSTAH representa un núcleo de cooperación multidimensional que se apoya en un compromiso internacional amplio liderado por países del Cono Sur de América Latina como Brasil, Argentina y Chile. De acuerdo con la resolución 1542 de Naciones Unidas, tres son las prioridades que orientan la actuación de la MINUSTAH: la manutención del orden y la seguridad, el incentivo al diálogo político con vistas a la reconciliación nacional; y la promoción del desarrollo económico y social. En ese último eje temático, la misión ejecuta una amplia gama de responsabilidades vinculadas con la asistencia electoral, la seguridad pública, la ayuda humanitaria, la protección de los derechos humanos y el medio ambiente y el desarrollo económico.
En una primera etapa 2004-2006, MINUSTAH procuró organizar los aportes de los donantes multilaterales y bilaterales a través de la creación del Marco de Cooperación Interina (MCI) y de la realización de una serie de Conferencias de Donantes (Washington, 2004; Guayana Francesa, 2005; Puerto Príncipe, 2006 y Madrid, 2006). Ese esquema, luego extendido hasta diciembre de 2007, sirvió para acordar estrategias entre los donantes y definir prioridades, pero no alcanzó los resultados esperados. Ello se debió, entre otras razones, a la complejidad de sus procedimientos, la falta de coordinación entre MINUSTAH y las agencias de cooperación, y a la escasa apropiaciónhaitiana en materia de definición e implementación de las políticas públicas.
A partir de 2006, la dimensión política de la MINUSTAH se torna más sutil, porque debe respetar la recuperación de la soberanía política de Haití, de sus propias instituciones democráticas luego de las elecciones y de sus particularidades en términos de cultura política, para desenvolver una agenda más técnica de cooperación. En ese sentido, tras la asunción del nuevo gobierno electo del presidente René Préval, en mayo de 2006, la elaboración de la Estrategia Provisoria para la Reducción de la Pobreza (DSRP-I) planteó un cambio de enfoque en el vínculo entre los países donantes y el país socio, intentando contribuir a una mayor apropiación de la ayuda por parte del gobierno. Cabe destacar que este documento incorporó algunos aspectos ausentes en el MCI, a saber: (i) la participación activa del gobierno junto a la sociedad civil haitiana en la elaboración de la estrategia, (ii) la complementación de las relaciones Norte-Sur con nuevos esquemas de cooperación Sur-Sur y Norte-Sur-Sur, y (iii) la definición de objetivos de mediano plazo que comprenden una primera etapa 2007-2009 y una segunda etapa 2010-2015.
No obstante, una serie de dificultades en el año 2008 postergaron la organización de una nueva Conferencia de Donantes para la aprobación del DSRP-I. En ese sentido, acontecimientos ocurridos ese año, como las protestas desatadas por la crisis alimentaria que derivaron en la renuncia del primer ministro Alexis y el devastador paso de cuatro huracanes en agosto-septiembre que afectaron a 800.000 personas, produjeron 793 muertos y 310 desaparecidos y que han supuesto una pérdida del 15 por ciento del PIB, cerca de 9000 millones de dólares, dieron cuenta de que la reconstrucción haitiana demandaría mayores esfuerzos financieros de la comunidad internacional de donantes (Cajuste, 2009).
Finalmente, la Conferencia de Donantes fue celebrada el 14 de abril de 2009 en Washington y obtuvo un menor compromiso relativo de la comunidad internacional (Cajuste, 2009). En efecto, la primera reunión de donantes de 2004 en Washington logró la promesa de US$ 1.085 millones de dólares; la de Madrid de 2006 alcanzó los US$ 750 millones de dólares y la última de Washington en 2009 obtuvo recursos por apenas US$ 324 millones de dólares, aunque en un contexto de crisis económica mundial que golpea a todos los países, pero en especial a los desarrollados. Este compromiso de los donantes, sin embargo, no alcanza para cubrir la implantación del DSRP-I que demandará, de acuerdo con algunos analistas, unos 4 mil millones de dólares.